Es tiempo de andar en el Espíritu – por Laura

No te muevas ni a derecha ni a izquierda

sin la dirección del Espíritu Santo


Tuve este sueño el lunes, 1ro de diciembre de 2020. Aunque estoy poniéndome al día con sueños que había publicado en otros medios antes de comenzar este blog, estoy publicándolos según el Señor me dirige y no necesariamente en orden cronológico.  Creo que este es un mensaje muy importante y puedo ver su relevancia según pasan las horas…  al parecer las cosas están cambiando rápidamente  y ahora muchos eventos importantes pasan en el periodo de un sólo día. Este ambiente constante de nueva información a un ritmo acelerado, la comprensión de lo que ocurre en el mundo y la toma de decisiones personales al mismo ritmo hará que los creyentes que confían en su propio conocimiento e ideas sigan caminos espiritualmente engañosos. Incluso ahora se puede ver a creyentes que no saben qué hacer o qué decisiones tomar y tristemente no consultan al Señor en todo lo que hacen. Ese vacío está siendo llenado y continuará llenándose con el consejo del mundo.  Incluido en ello trágicas consecuencias para el cuerpo y el alma. ¿La solución? Caminar en el Espíritu de Dios. Estoy convencida de que el lograr esto será la única solución para resistir los tiempos que le ha tocado vivir a nuestra generación en la Tierra.  

Como siempre, lleve todo lo que recibe al Señor en oración y busque filtrar su entendimiento de ello a través de su santa Palabra: la Verdad.

El sueño

Estaba en mi casa con mi familia. Era de noche y estábamos durmiendo. Nos despertó el ruido de lo que parecían ser cajas tiradas afuera de nuestra puerta. Pude escuchar un contingente de personas que rápidamente soltaron esas cosas afuera y siguieron su camino. No escuché voces, pero sí pisadas y el sonido que hicieron las cajas. Nunca miré afuera, pero supe que el gobierno había dejado alimentos y suministros para emergencias a raíz de algún tipo de desastre o acontecimiento que había surgido. En el sueño no supe lo que había ocurrido. Sólo que había sido algún tipo de grupo militar o cuasi militar que había dejado los suministros.  

Sentí de inmediato el peso del mal cercando la parte de afuera de la casa. También sentí el cambio drástico en el ámbito espiritual y supe que SOLO podíamos actuar y movernos dirigidos por el Espíritu Santo. Supe que aún en las cosas más pequeñas y decisiones aparentemente mínimas debíamos seguir su dirección. No debíamos tomar absolutamente ninguna decisión hecha por el hombre.

Sabía que no podíamos salir afuera. Ni tan siquiera a mirar, hasta que el Espíritu Santo dijera que podíamos.  Sabía que teníamos que preguntarle si podíamos consumir o usar lo que había sido dejado afuera por las autoridades.  

Había la sensación en todos de que SOLO orando y leyendo la Biblia nuestras almas tendrían paz en esos momentos. Cualquier otro pensamiento era fuente de temor, confusión y ansiedad.

En un momento del sueño algunas personas vinieron a la casa. Eran todos creyentes. No conocía a la mayoría de ellos. Sólo pude identificar a un par de personas de mi familia. Estaban experimentando exactamente la misma situación que nosotros. Recuerdo que le pregunté al Espíritu Santo sobre cada persona que pedía entrar a la casa. Le preguntaba si me estaba permitido dejarles entrar o no. De otra manera no abríamos la puerta a nadie.

Algunas de las personas que entraron estaban desesperadas. Podía ver el pánico en sus rostros. No todos tenían una conexión con el Espíritu Santo. Sólo aquellos que sí la tenían eran los que estaban calmados. El resto de estos creyentes estaban siendo afectados por las circunstancias. Fui instruida inmediatamente por el Espíritu Santo a reprender el espíritu de miedo en ellos y ni tan siquiera dejarles explicar las razones por las cuales se sentían así. De hacerlo, la opresión persistiría entre las demás personas. Abriríamos una puerta para ese estado de temor en el resto del grupo.

Algunos de nosotros recibíamos instrucciones directas del Espíritu Santo y las pasábamos a los demás para indicarles lo que debíamos hacer. Recuerdo que le dije a un miembro de mi familia que yo sabía lo que estaba pasando y lo que habían dejado afuera porque ya lo había visto en un sueño de antemano. Mi familiar quería ir afuera a ver lo que pasaba y le dije que no podía. Que le dejaría saber tan pronto el Espíritu Santo dijera que podíamos ir afuera.

Todos sentíamos una necesidad profunda de estar en comunión. De orar. Entonces la escena cambió y me vi entrando una iglesia improvisada. Creo que nos estábamos reuniendo en la casa de alguien, como si nos estuviéramos escondiendo.  Según entré (yo era parte de una fila de personas en camino a entrar al lugar) pude ver a absolutamente todo el mundo orando, intercediendo y en una comunicación profunda y sincera con el Señor. Sólo se oían susurros. Cada uno estaba orando en la manera más íntima y real que alguien pudiera imaginarse. El lugar no era grande ni  pequeño, parecía una casa de tamaño promedio, pero el lugar estaba lleno a capacidad. La escena era hermosa y conmovedora. Sagrada. Era de una naturaleza sacrificial. El esfuerzo hecho por cada persona para concentrarse y conectarse con Dios se podía sentir.   

Supe en el sueño que algunas de esas personas habían asistido y sido parte de iglesias en edificios (congregaciones) por décadas. Sin embargo, esta era la primera vez en sus vidas que habían orado realmente. Me arrodillé a orar.

Fin del sueño.

Gracias por visitar el blog. Le invito a visitar también el canal para enseñanzas Bíblicas con mayor profundidad: https://www.youtube.com/channel/UCeZpnFuTbKzqh6psnWoFt2g/featured

Dios te bendiga.


Lea por favor:

SALMOS 46: Dios es nuestro amparo y fortaleza

Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;

Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.

Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

Bramaron las naciones, titubearon los reinos;
Dio él su voz, se derritió la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Venid, ved las obras de Jehová,
Que ha puesto asolamientos en la tierra.

Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.
Que quiebra el arco, corta la lanza,
Y quema los carros en el fuego.

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah


Hebreos 3

Jesús es superior a Moisés

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

El reposo del pueblo de Dios

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
    Si oyereis hoy su voz,

No endurezcáis vuestros corazones,
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,

Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
Y vieron mis obras cuarenta años.

10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,
Y no han conocido mis caminos.

11 Por tanto, juré en mi ira:
No entrarán en mi reposo. m

12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;

13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,

15 entre tanto que se dice:
    Si oyereis hoy su voz,
    No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. m

16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?

17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?

19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

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